¡Espacios bicolor!


A la hora de diseñar nuestra casa ideal, una de las primeras dudas que nos surge es la elección de los colores que van a gobernar en las diferentes estancias. Lo habitual es encontrar espacios monocromáticos y con escasos contrastes de tonalidad en las superficies porque es la opción más sencilla para decorar, y porque aporta continuidad visual al conjunto. No obstante, en este post queremos demostraros que combinando únicamente dos tonalidades diferentes dentro de una misma estancia, podemos conseguir espacios originales, con personalidad y sin renunciar a la coherencia decorativa. Además, este truco puede aplicarse a todo tipo de habitáculos, tanto cocinas, baños, salones, dormitorios… Toma nota:

A la hora de escoger los dos colores que predominarán en nuestra estancia, no solo se deben tener en cuenta los gustos personales, sino también la psicología del color, las características de la estancia y la iluminación. Y, por supuesto, ver cómo estos dos colores encajan entre sí. Para acertar seguro en nuestra elección, lo más fácil es tomar como base una tonalidad neutra y luminosa como es el blanco, aunque también podemos decantarnos por una tonalidad grisácea o un color pastel muy suave. ¿Por qué? Estas elecciones, además de dar luminosidad a las superficies, son fácilmente combinables con otras tonalidades más potentes que serán las encargadas de añadir el toque creativo a la habitación. Por ejemplo, como hemos podido ver más arriba, blanco y turquesa o blanco y naranja son dos opciones muy interesantes y atractivas para la cocina.El amarillo, el azul, el rosa… son colores muy de moda en los últimos años y los tres casan de maravilla con tonalidades neutras como el blanco o el gris. Por eso son elecciones muy acertadas para huir de espacios monótonos y aburridos. Una vez tenemos los colores elegidos, viene la hora de jugar con las combinaciones y la puesta en escena. Por un lado, podemos combinar las tonalidades de las superficies con las del mobiliario, los cerramientos y la decoración. De este modo todo queda integrado en el espacio de manera homogénea. También se puede optar por combinar azulejos de diferentes estampados pero de misma tonalidad para destacar una cierta parte de la estancia. O, por qué no, tener toda la habitación pintada de un mismo color y elegir el mobiliario de una tonalidad opuesta y complementaria.Y, por supuesto, siempre quedará la opción blanco y negro como combinación acertada. Y es que, si existe una combinación cromática en decoración que casi podríamos calificar de perfecta es la del blanco y negro. Nunca falla. Los dos extremos de la paleta de colores se dan la mano para alcanzar un equilibrio visual armónico y elegante, ideal para todo tipo de estancias.  Elige dos tonalidades para tu estancia y verás como el contraste hace que gane personalidad.

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