Un toque… amarillo mostaza


Su vitalidad no pasa de moda. Por su energía y la alegría que aporta al entorno, el amarillo mostaza es el color de la primavera. Pero no entendamos la primavera como una estación del año sino como un estilo de vida, un sentimiento, un fenómeno decorativo que perdura y puede disfrutarse los 365 días del año. Esta tonalidad es cálida y vitamínica a parte iguales. A su vez, es un color muy camaleónico y versátil que se adapta no solamente a las estancias sino también a otras tonalidades y gamas cromáticas. ¿Os atrevéis con este color? Tras las propuestas que os tenemos preparadas, ¡seguro que sí!

Es un color que aporta luz a las estancias, ideal para aplicarse en pequeñas o en grandes dosis porque se adapta a las necesidades del entorno. Por ejemplo, podemos emplearlo para cubrir toda una pared y así conseguir un toque vibrante y muy personal en la casa.

O bien, podemos elegir una zona únicamente de la habitación y resaltarla del resto de la estancia con esta tonalidad. La gran ventaja de este color es que podemos combinarlo con una gran variedad de materiales y de tonalidades. Con blanco, conseguimos un resultado muy luminoso y alegre; si lo combinamos con madera cerámica, por ejemplo, el resultado es más cálido y otoñal; o podemos acompañarlo de cemento para un estilo más contemporáneo y urbano. Las opciones son infinitas: 

Finalmente, también podemos mezclar complementos mostaza con otras tonalidades como por ejemplo una gama de grises, azules o blancos, que nos darán como resultado una combinación equilibrada de energía y neutralidad en la estancia, una opción muy recomendable para zonas como el salón o el dormitorio:

¿Y bien? ¿Qué te han parecido nuestras ideas?

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