El poder decorativo de los “PATTERNS”


Hello!!

En este miércoles de Noviembre dedicamos el post de hoy al variadísimo mundo de los patrones.
Desde la prehistoria han estado presentes para simbolizar algo, decorar o transmitir mensajes…pero no vamos a hacer ahora mismo un viaje al origen de los tiempos porque es mitad semana y se nos puede hacer bola…

La cuestión es hacer un pequeño homenaje a este recurso decorativo que tanta vida aporta a los objetos que nos rodean.
Antes de que se pusieran tan de moda los llamábamos sencillamente “estampados” (palabra que se nos viene a la mente cuando vemos fotos de los 70 y recordamos aquel papel pintado que nuestros padres tenían en la pared del salón-comedor).

Diseñar un buen patrón no es tarea fácil porque entran en juego muchos factores que deben casar a la perfección; formas, colores y soporte deben estar en perfecta armonía para que al mirar el patrón no nos encontremos con un montón de elementos formando un caos.

Los patrones o motivos son de varios tipos. El más sencillo es el que tiene como elemento básico (esa imagen que se repite) una loseta o tesela oblonga. Las más de las veces esta loseta es cuadrada, pero no es imprescindible y puede ser rectangular. La mayoría de los motivos que se usan en decoración se pueden acoger a este tipo. Son lo más sencillos de componer. Su forma más simple y usual son los que tienen un cuadrado como base. Este cuadrado se repite en todas direcciones para formar un patrón.y esta a su vez puede ser cada vez más compleja, con lo que el mosaico resultante es más elaborado.

Hasta aquí todo es sencillo. El dibujo de las losetas no se mezcla ni entrecruza. Unas están simplemente al lado de las otras. La cuestión se complica cuando queremos que la tesela tenga dibujos distintos en cada lado o muy complejos interiormente y queremos que esos dibujos coincidan para formar el “infinito” característico de los patrones. Un ejemplo de esto son las lacerías arábigas o celtas, donde formas a veces muy complejas se enlazan formando un tejido sin fin. Otro son los dibujos de materiales textiles estampados.

Lo bonito de un patrón es que el tamaño esté proporcionado con el uso. Con un patrón de componente grande aplicado a un espacio pequeño, no se aprecia bien el ritmo de la repetición. Con un patrón demasiado pequeño aplicado a un espacio grande, no se aprecian los detalles y comienzan a apreciarse patrones no deseados. El ritmo visual se empasta.

En VIVES nos encantan los “patterns” y es por eso que se aprecian en varias de nuestras series.

¿Y vosotros? ¿con cual os quedáis?

1 reply »

  1. Me encantan todas las decoraciones que utilizáis como elemento decorativo los “patterns”.
    Todo un acierto.

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