Baptiste Debombourg, nos demuestra con sus trabajos que no hace falta pintar un cuadro o hacer una escultura para ser artista. Vale con disponer de creatividad y un lugar donde desarrollarla.
Estas obras, además de estar hechas con objetos ya utilizados, tienen un doble sentido que hace reflexionar mucho al espectador. Una obra tan minuciosa como la de las grapas, o un doble sentido como los planos con forma de pistolas son algunos ejemplos de cómo representa el espacio el autor.
Estos “desperdicios” se convierten en un arte digno de admiración.





