Slow food fue fundado por Carlo Petrinien 1986, Slow Food se convirtió en 1989 en una asociación internacional. Actualmente cuenta con 100.000 inscritos, con sedes por orden de nacimiento en Italia, Alemania, Suiza, Esyados Unidos, Francia, Japón, y adheridos en 122 Países.
El movimiento “slow home”, traslada el concepto del “slow food” al diseño y la construcción de viviendas. Sus impulsores, los arquitectos John Brown y Matthew North, sostienen que las casas mal construidas son como la comida rápida, malas para los consumidores y para el medio ambiente.
Slow Home es una nueva tendencia para la construcción de casas, la cual promueve el bienestar en el hogar, reduciendo el impacto que pueda causar al medio ambiente.

Una casa Slow Home tiene que cumplir con varios requisitos; fundamentalmente debe encajar con el entorno que la rodea y tener fluidez entre cada una de las áreas del hogar para hacerla más confortable
La velocidad nos ha encadenado, todos somos presa del mismo virus: la “Fast-Life”, que conmociona nuestros hábitos, invade nuestros hogares. Sin embargo, el homo sapiens debe recuperar su sabiduría y liberarse de la velocidad que lo puede reducir a una especie en vías de extinción. Por lo tanto, contra la locura universal de la “Fast-Life”, se hace necesario defender el tranquilo placer material.
Contrariamente a aquellos, que son los más, que confunden la eficiencia con el frenesí, proponemos como vacuna una adecuada porción de placeres sensuales asegurados, suministrados de tal modo que proporcionen un goce lento y prolongado.

Si la “Fast-Life”, en nombre de la productividad, ha modificado nuestra vida y amenaza el ambiente y el paisaje, “Slow-Food”, “Slow-Home”,…….. en definitiva “Slow-Life” es hoy la respuesta de vanguardia.
Criterios para tener una “slow home”
Ecológicas: tienen en cuenta a la naturaleza, no se construyen en lugares donde se puede provocar un gran impacto y utilizan materiales sostenibles y tecnologías para reducir la huella ecológica. Siempre es mejor renovar casas ya edificadas en comunidades ya creadas, un criterio que también ayudará a evitar el impacto del transporte.
Saludables: evitan materiales y sistemas de construcción tóxicos o con posibles impactos en la salud. El espacio interior de un edificio puede ser más nocivo que el del exterior si está fabricado con materiales químicos perjudiciales. Además, se ubican en lugares que permitan a sus residentes andar o ir en bicicleta.

El criterio esencial es cómo se ha organizado su edificación para que encaje en su entorno
Diferentes y locales: Un diseñador “slow” piensa en las características concretas de la casa, sus habitantes y su entorno. Levanta el edificio con materiales, productos y fabricantes del propio lugar para adecuarse a las condiciones concretas de la casa, reforzar la comunidad local y evitar el impacto de la manufactura y el transporte exterior.
Pequeñas y diáfanas: priorizan la calidad sobre la cantidad. Un buen diseño hace que una casa de menores dimensiones funcione mejor y sea más confortable para sus residentes que una más grande peor diseñada.
Simples y modernas: atienden a las verdaderas necesidades de las personas y huyen de los espacios innecesarios y muy fragmentados. Las pequeñas habitaciones son oscuras e ineficientes, mientras que los grandes espacios son luminosos, más prácticos y más conectados con el exterior. No recrean supuestos estilos y materiales históricos o elegantes, sino que aportan diseños modernos con un uso sostenible de los materiales y los recursos, junto con una calidad de vida para sus inquilinos.

“Slow” asegura un porvenir mejor.
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La cerámica en la edificación sostenible
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