La tendencia comenzó en el año 2010, y cada vez está más extendida. Surgió en Gran Bretaña y desde allí se difundió rápidamente por Estados Unidos y el resto de Europa, sobre todo gracias a las tendencias arquitectónicas de vanguardia y a los famosos lofts. Estamos hablando de la decoración conocida como industrial chic, que se basa en ambientes inspirados en el mundo de la industria y todo lo relacionado con él.
Los puntos básicos de este fantástico estilo son sencillos: mezclar materiales naturales, como la madera en bruto, con revestimientos y complementos de inspiración industrial. El cemento, el acero cortén, el vidrio templado y el hierro oxidado son buenos ejemplos.
El contraste también es importante, sobre todo en lo que respecta a texturas y sensaciones.
En iluminación, triunfan las bombillas desnudas y las grandes pantallas metálicas, así como los focos estilo fábrica. Para aminorar la sensación de frialdad y desnudez de estos ambientes, los sillones de cuero antiguo vienen en nuestra ayuda. Y para las paredes, escoge grandes cuadros vanguardistas o carteles tipo retro: pósters de cine, anuncios de principios de siglo…
¿Qué tal si hacemos un recorrido fotográfico por este cada vez más extendido estilo decorativo?







