Una de las imágenes que más se repite en las tarjetas postales que venden todas las tiendas de souvenirs de Dublín, son las coloridas puertas del barrio georgiano.
La ciudad de Dublín no tiene ningún monumento o edificio tan emblemático como una Torre Eiffel o un Big Ben al cual se le pueda exprimir comercialmente hasta la última gota y quizás por ese motivo unas puertas representan uno de los símbolo de la ciudad.
Paseando por esta zona podemos encontrar puertas de multitud de colores, rosas, verdes, amarillas, azules… Los edificios de la ciudad georgiana se inspiraron en los de la antigüedad clásica y como elementos decorativos se utilizaron frontones, columnas, frisos y molduras. Las altas casas de ladrillo son todas muy parecidas y sólo se diferencian por sus puertas, cuyos colores brillantes y a veces incluso chillones, constituyen una de las imágenes más típicas de Dublín.
Hay que reconocer que, independientemente del gusto arquitectónico que cada uno tenga, las puertas de Dublín ofrecen a los irlandeses el color y la luz que su cielo, habitualmente gris, no les da.
También encontramos esta variedad de puertas coloridas en otras zonas Geográficas del mundo como: Greenwich Village en Nueva York, Londres…