Su unión es la máxima expresión del contraste. Blanco y negro son los eternos polos opuestos que se han atraído siempre. Su empleo en la decoración es un auténtico clásico, puesto que toda época ha hallado en ellos la mejor excusa para teñir sus diseños, ya fueran éstos recargados o infinitamente puros. El equilibrio entre la luz de uno y la oscuridad del otro ha sido resuelto con maestría por el interiorismo, ya que este juego bicolor ha sido recurso protagonista de muchos proyectos: su atractivo es imperecedero.
¿Qué tiene de especial esta combinación cromática? Su innato encanto la coloca como favorita dentro de las inagotables posibilidades con las que hoy son capaces de vestirse los espacios contemporáneos privados. Unos la emplean como punto de partida para ir dibujando ambientes domésticos refinados, mientras que otros acaban incorporando detalles de ruptura, logrando un resultado sorprendente y alejado de los convencionalismos.




