El diseño tiene mucho poder y es una eficaz arma comercial, si teníamos alguna duda, cultura decó hoy, nos lo deja mas claro que el agua.
Mirar cómo un producto de uso básico es reformulado a través del diseño para ser transformado en objeto de culto, seducción y status.
Los restaurantes elitistas ya nos ofrecen cartas de agua y las tiendas de delicatessen mas selectas tienen amplios apartados dedicados a ella. En poco tiempo se ha conseguido que se paguen cientos de euros por una botella, que se venda el agua del grifo, embotellada, de ciudades como Nueva York y el que ofrecerla en tu casa, en una recepción o como regalo, sea sinónimo de elegancia y buen gusto. Esto se debe no solo a los diseñadores que han puesto su trabajo y su firma, al servicio de la industria del sector, sino también a la publicidad y el marketing, demostrado, la unión hace la fuerza.

























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