El Mercado de Santa Caterina fue el primer mercado cubierto de la ciudad. Inaugurado en el año 1948 ha sido durante muchos años uno de los mercados más populares de Barcelona.
Su reciente restauración – la re-inauguración tras una larga reforma – ha convertido el viejo mercado tradicional en una de las nuevas atracciones turísticas de la Barcelona actual. Su cubierta, diseñada por los arquitectos Enric Miralles y Benedetta Tagliabue, es ya una de las imágenes emblemáticas de la nueva ciudad.
El mercado siempre ha sido uno de los principales de la ciudad y ha actuado como vertebrador del comercio del barrio.
La larga reforma 1997-2005 ha dejado un edificio espectacular, con una cubierta hecha con miles de hexágonos (200000) de cerámica de colores que se ha convertido en uno de los elementos arquitectónicos más fotografiados de la ciudad. Esta cubierta tiene una superficie de 4200 metros cuadrados y su superficie ondulada y decorada con motivos frutales brilla espectacularmente con el sol. También impresiona la estructura metálica que aguanta toda la cubierta y que podemos apreciar desde el interior del mercado.
Pese a su espectacularidad, la reforma ha mantenido parte del antiguo mercado y las paradas siguen siendo las mismas de siempre.







