Nada menos que 1,5 millones de botellas de plástico recicladas han sido necesarias para crear los muros de este edificio de Taiwan, un pabellón de 130 metros de largo. El proyecto se denomina EcoARK, ha sido diseñado por Arthur Huang y construido por Far Eastern Group (FEG), siguiendo técnicas arquitectónicas sostenibles basadas en tres principios: reducir, reusar y reciclar.
En Taiwan acaban en la basura más de 2,4 millones de botes de plástico cada año, y sólo el 4% de ellos son reciclados y reutilizados. La estructura de FEG puede soportar tifones y terremotos, es ligera y se puede desmontar y reubicar en otro lugar.
El edificio EcoARk”, que costará $4.22 millones, incluye un anfiteatro, un museo y una cortina de agua que proviene de la lluvia y de los sistemas de aire acondicionado.
Las paredes son translúcidas y permiten la entrada de luz, lo que supondrá un notable ahorro energético, y la construcción con bloques de plástico y esqueleto de acero es altamente resistente. Miniwitz y “Far Eastern” donarán el edificio, el próximo mes, a la municipalidad de Taipei para ser utilizado en la exposición Flora 2010.
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